En Sevilla son muchas las familias que cuentan con varios nazarenos y por lo tanto el coste se multiplica. La familia García-Avilés tiene que vestir a cinco. Afirman que gracias a la abuela se han ahorrado un buen pellizco, ya que ella ha cosido uno a uno con sus manos. El precio de una indumentaria completa de terciopelo ronda los 500 euros, las sandalias y los capirotes cuestan entre los 12 y los 30 euros, los ceñidores entre 6 y 50 euros, y los escudos, de 10 a 30, para bordados en seda de colores, y de 60 a 150 los bordados en hilo de oro y los artesanales. A estos precios hay que sumar el de los guantes (entre 10 y 90 euros, dependiendo del material), morcillas (más o menos 5 euros), costales (entre 15 y 25 euros), medallas (de 10 a 20 euros) y fajas (entre 12 y 15 euros, salvo las de guarnicionería, que se elevan a 30 ó 60 euros). [www.publico.es]
Según un informe de la organización de consumidores UCE, el precio de participar en una procesión como penitente o cofrade tiene un coste que oscila entre los 150 y los 900 euros, dependiendo de la calidad de la túnica que se lleve.
La familia García-Avilés tiene que vestir a cinco nazarenos, lo que dispara el presupuesto.
Este coste puede ser muy superior en aquellas corporaciones con indumentaria de tejidos nobles como terciopelos, merinos o brocados. El presupuesto se encarece si compramos otros elementos de lujo como los cíngulos y escudos en hilo de oro o los zapatos con hebillas de plata. Aunque siempre existen sucedáneos más económicos que permitan asimilar el gasto.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



1 comentarios:
En mi opinión el título hace un perfecto resumen de lo que es el artículo. Personalmente, me parece inadmisible los gastos tan disparatados y sin sentido que se hacen en semana santa. Sin embargo, lo más indignante de este hecho es que ¡Luego se pregona la pobreza!, mientras vemos "pasear" por las calles, "muñecos" literalmente bañados en oro, plata o lo que coño les apetezca a las cofradías, habiendo personas muriéndose de hambre, sin techo, y, en general, viviendo en condiciones pésimas. Afortunadamente, se puede observar a medida que pasan los años, como este sentimiento de "capillitismo" está disminuyendo, aunque haya sitios ( posiblemente con una ignorancia incalculable)que siguen manteniendo ésta tradición. Por último decir, ya no solo a los ateos, sino a todo el mundo, que hay que acabar con esta semana santa de "ricos", porque tengo que reconocer, que aunque para mi la semana santa carece de sentido, muchas personas tienen verdadera devoción por esas imágenes( aunque también es cierto que según "vuestra biblia" no se veneraran imágenes de cristo)por eso no digo que haya que erradicar la semana santa, pero sí quitar todos esos abalorios y lujos innecesarios y seguro que una figurita sujetada por cuatro palos de madera, no cuesta los precios desorbitados que cuesta un paso normal.
Un saludo!
Publicar un comentario en la entrada